viernes, 15 de marzo de 2013

Operación Torrija


Aunque todavía faltan un par de semanas para que empiece a oler a cera y se vean las primeras mantillas, es curioso observar cómo están empezando a proliferar las bandejas de torrijas en los escaparates de las pastelerías. Y es precisamente ahí, y no antes, donde empieza el famoso culoveoculoquiero que me atenaza irremediablemente por estas fechas.
Evidentemente, no he podido por menos que sucumbir a la tentación, y aunque vaya un poco adelantada, aquí os dejo un ejemplo de mis dulces de Semana Santa


TORRIJAS Y OBISPOS



Ingredientes

2 barras de pan especial para torrijas
500 ml de leche entera
200ml de nata líquida
150g de azúcar
Un poco más de una botella de vino tinto
4 huevos
1 cáscara de limón
2 palos de canela
1 ramita de vainilla
1 clavo
Azúcar para espolvorear
Canela molida
Aceite de oliva v.e.


Antes de empezar a entrar en faena, lógicamente debemos empezar infusionando tanto la leche como el vino para que tengan un sabor más atractivo. Empezamos poniendo en un cazo la leche, la nata, un palito de canela, la cáscara de medio limón (sin lo blanco), 75g de azúcar y una vaina de vainilla abierta por la mitad.
Llevamos a ebullición y bajamos a fuego medio-bajo sin dejar de mover hasta que veamos que la mezcla empieza a reducir. Apartamos del fuego y dejamos templar.

Después hacemos lo mismo con el vino. Es importante que utilicemos un vino bueno para  hacer los obispos, ya que cuanto de más calidad sea, mejor nos van a quedar. Sugiero evitar los vinos de variedades de naturaleza áspera como la garnacha, ya que al final lo vamos a notar en el paladar. Yo utilicé un Torremilanos Crianza 2010 de variedad Tempranillo, que suele ser más suave y aromática.
Ponemos en un cazo también y dejamos que reduzca junto con un clavo, un palito de canela, la otra media cáscara de limón y 75g de azúcar. La mezcla debe quedar como un jarabe no muy espeso. Con que reduczamos hasta más o menos la mitad del cazo es suficiente. Dejamos templar también apartado del fuego.


Mucha gente  seguramente dirá que las verdaderas torrijas se hacen con una barra normal y corriente, pero este año no he podido por menos que hacerme con unas de las que venden en los obradores y que son especiales para este fin.


  Eso sí, he tenido la precaución de dejarlas reposar toda la noche ya cortadas en rodajas por eso de utilizar  pan de un día para otro. Parece una tontería pero les suele dar una mejor textura a la hora final.



Batimos dos huevos por barra y si vemos que se quedan cortos añadimos otro más. Es importante que utilicemos dos recipientes distintos para que no se nos mezclen los sabores.


Ponemos en una sartén bien de aceite de oliva y cuando veamos que empieza a chiar (me encanta esta palabra) vamos friendo las torrijas y los obispos pasándolos por el huevo batido. Es importante que los vayamos poniendo en la sartén de pocos en pocos para evitar que nos baje la temperatura del aceite y lo absorban.  El truco de una buena torrija es que quede ligeramente crujiente por fuera y suave por dentro.


Las colocamos sobre un papel absorbente para evitar el exceso de aceite y cuando estén templadas las rebozamos por una mezcla de azúcar y canela. Y ya están listas para comerse.

 No sé si me gustan más las normales o los obispos así que no me queda más remedio que hincarles el diente a los dos jajaj



**// El Pick-Up de Cabriola: DISCO SORPRESA FUNDADOR

miércoles, 27 de febrero de 2013

Chipi Chipi Chipi


Me apasiona la cocina tradicional,  las recetas de toda la vida que ya hacían nuestras abuelas y que parece que te llenan el alma de un calor especial.
Desgraciadamente, hoy en día hay muy pocos testimonios en la red sobre este tipo de platos, y aunque a la mayoría de los cocinillas nos da por innovar e inventarnos combinaciones a veces un tanto marcianas -yo la primera- conviene que no nos olvidemos ni dejemos de lado nuestros orígenes gastronómicos.

Uno de los pocos blogs que rescatan recetas olvidadas de otros tiempos es Con la Luz de mi Cocina, donde la gran Labidú hace un recorrido por la magnífica gastronomía asturiana.
Y es de ahí donde he sacado esta receta de toma pan y moja...y nunca mejor dicho!


CHIPIRONES EN SU TINTA AL ESTILO DE TERESA
"LA CARABINA"



Ingredientes

1 kg de chipirones
4 cebollas medianas
8 dientes de ajo
Sal
Aceite de oliva v.e.
Perejil

La noche anterior a cocinarlos, limpiamos bien los chipirones, separando con cuidado los saquitos de tinta. Los lavamos con agua fría y los dejamos marinar toda la noche con el ajo y el perejil muy picaditos y la sal. Tapamos con papel film y dejamos en la nevera hasta el momento de meternos en faena.

Al día siguiente, picamos bien la cebolla y nos ponemos a pocharla en abundante aceite de oliva. Cuando esté lista añadimos los chipirones.  Dejamos que se cocinen a fuego fuerte durante 5 minutos y después lo bajamos a fuego suave. Esperamos a que se hagan bien durante unos 25 minutos aproximadamente y con ayuda de un colador y una cucharilla vamos restregando bien los saquitos de tinta metiéndolos de vez en cuando en el caldito que haya en la cazuela. Con este procedimiento evitaremos que las pieles de la tinta nos caigan en el guiso.
Conviene que la tinta la añadamos al final de la cocción para que no se nos corte la salsa y nos quede todo bien mezclado.
Como habrá menguado el contenido del guiso, lo pasamos a una cazuela más pequeña y a fuego mínimo dejamos que vaya reduciendo la salsa y vaya espesando al gusto de cada uno. A mí me gusta más mojar pan que a un tonto una gorra cuadros jajaj

Esta receta, la cual he hecho ya unas cuantas veces, es simplemente perfecta. Siempre tuve problemas para que la salsa no se me cortara y nunca más me ha vuelto a pasar. La he copiado ya en mi libro de cocina entre los clásicos imprescindibles...



Y como sé de buena tinta -nunca mejor dicho- que a esta asturianina le gustan los recetarios que cuentan ya con algunos añitos, aquí va un tríptico de mi colección que regalaban con la marca Tulipán a principios de los años 60!


Con una vale de descuento de 2 pesetas, ya no hay crisis que se resista...


Estupenda esta estética yeyé ! Dan ganas de ponerse a bailar el twist jajaj



**// El Pick-Up de Cabriola: CHIPI CHIPI CHIPI de Dolores Vargas, La Terremoto



jueves, 7 de febrero de 2013

Improvisando


¿Estás cansado de comer pechuga de pollo a la plancha o empanada y no se te ocurre otra manera de cocinarla? Yo también, así que el otro día no tuve más remedio que inventarme sobre la marcha una manera nueva de prepararla que le da un  sabor y color a esta carne completamente espectacular y con ingredientes básicos que se suelen tener en la nevera amén de un toquecín aromático, eso que no falte. Resultado delicioso.

¿Te apuntas?


RULITOS DE POLLO Y GAMBA CON PESTO DE AVELLANAS Y ALIOLI DE MANZANA



Ingredientes:

Unos filetes de pechuga de pollo
1 puñadito de avellanas tostadas
1 buen ramillete de albahaca fresca
2 dientes de ajo
2 chalotas
2 manzanas
1 chorrito de cognac
1 cucharadita de azúcar
Sal
Pimienta negra
Vinagre de Jerez
1 nuez de mantequilla
Aceite de oliva v.e.

Antes de meternos con los rulitos, tenemos que dejar preparado el pesto y el alioli. Para el primero, pon en un vaso de batidora el ramillete bien lavado de albahaca, 1 diente de ajo, un puñado de avellanas tostadas y sal. Riégalo bien con aceite de oliva y bátelo hasta que te quede una pasta gordita. Resérvalo durante unos minutos bien tapado con papel film para evitar que se oxide y cambie de color.

Para preparar el alioli, selecciona un par de buenas manzanas, pélalas, quítales el corazón y pártelas en gajos gorditos. Pon en una sartén una nuez de mantequilla y añade un par de chalotas picadas muy finamente. Cuando veas que se ponen transparentes añade un diente de ajo picadito y las manzanas y deja que se dore todo bien. Añade una cucharadita de azúcar y retira del fuego manteniéndo la sartén caliente.


Para preparar los rulitos, no tienes más que extender los filetes, salpimentar y embadurnar uno de sus lados con el pesto. No añadas mucha cantidad porque luego te tirarás de los pelos a la hora de pasarlos por el fuego, una fina capa es suficiente. Pela unas buenas gambas crudas y coloca una colita en el centro del filete. Enróllalo formando un rulo y átalo con una lid. Resérvalo mientras vas haciendo lo mismo con todos.
Calienta una plancha o sartén, añade un chorrito de aceite y dora los rulos por todos los lados.
Según van saliendo del fuego vete colocándolos en una fuente y riégalos ligeramente con el cognac (no pasarse tampoco).
Le damos candela al horno durante unos 6-7 minutos a 180ºC y los sacamos. Retiramos la brida y reservamos en caliente.

Terminamos la salsa de manzana triturando el salteado , un pelín de sal, unas gotitas de vinagre y el juguito que nos ha quedado en la fuente del horno. Templa en un cazo o en el microondas medio vasito de aceite y vete añadiéndoselo poco a poco hasta que la manzana emulsione y te quede una especie de mahonesa ligera. Si te gusta más espesa añade un pelín más de aceite.

Por último sólo nos queda montar el plato poniendo una cucharada del alioli en el fondo del plato y montando un rulito o un par de ellos encima...y qué maravilla, mesa camilla!



**// El Pick Up de Cabriola: A MÍ CON ESAS  de Los Brincos


jueves, 10 de enero de 2013

Unas magdalenas diferentes

 
Después de estos días de descanso bloguero, hoy vengo con una receta poco habitual en mí últimamente:  los dulces.
 Ya sabéis que soy más de salado, pero tengo que reconocer que ante una magdalena no puedo resistirme.
 La receta la he sacado de aquí, pero he modificado unas cuantas cosillas (especialmente cantidades) y el resultado ha sido delicioso. Con deciros que durante estas vacaciones me han hecho repetirlas 2 veces, creo que os podéis hacer una idea... recomendadas 100%
 
 
MAGDALENAS DE QUESO Y MARRÓN GLACÉ
 
 
 
 
Ingredientes (de 6 a 8 magdalenas)
 
200g de harina
150g mantequilla
1 sobrecito de levadura
100g de queso blanco batido (tipo quark)
2 huevos medianos
160g de azúcar
1 vaina de vainilla
Crema de marrón glacé
Azúcar glacé
 
Estas magdalenas se hacen en 4 sencillos pasos y además de una manera muy rápida:
 
  1. Mezclamos todos los ingredientes secos: el azúcar, la harina y la levadura
  2. Mezclamos los ingredientes líquidos: los huevos, las semillas de la vainilla y el queso
  3. Unimos las dos mezclas poco a poco y las mezclamos hasta que quede una especie de crema ligera
  4. Fundimos la mantequilla y la incorporamos a la masa.
  5.  
Y por último, y mientras vamos precalentando el horno a unos 180ºC, vamos poniendo en el fondo de cada cápsula una cucharadita de crema de marrón glacé y con ayuda de la manga pastelera (o de una cuchara en plan garrulillo) vamos cubriendo con la mezcla.
 
Metemos en el horno  durante unos 15-20 minutos (cuando la aguja salga limpia) y DEJAMOS ENFRIAR ANTES DE INTENTAR DESMOLDARLAS.
 
Si queremos doblar las cantidades para hacer más de una vez, conviene tener dos moldes distintos preparados para no agobiarnos a la hora de sacarlas. Al principio os van a parecer blanditas, pero en cuanto pasen unos minutos vais a ver que toman una textura esponjosa y firme.
Cuando ya estén frías del todo, espolvoreamos con azúcar glace y están listas para que os las quiten de las manos.
Aunque no lo parezca, al día siguiente están más ricas si cabe...aunque eso dependerá de si os han dejado alguna viva los que tenéis alrededor!
 
 
Y para celebrar que este humilde blog comienza su sexto año de andadura, os dejo una joya de la gastronomía nacional, recopilada -como no podría ser de otra manera- por el gran Ignacio Domenech (autor del que hablaré más detenidamente en próximas entradas) y que constituye, tal y como su propio nombre indica, un tesoro de platitos de gusto...ejem, ¿Quién decía que los cupcakes y los mandiles malenis eran un invento moderno? jjajaj
 
 
La Manduca por Ignacio Domenech. Años 30.
Colección personal
 
Otro día , si os parece, haremos alguna receta de las que vienen incluídas dentro.
 
 
 
Y ya por último sólo nos queda hincarle el diente a esta maravilla de magdalenas.
 
 Triunfo asegurado!!
 
 
 **//Pick-Up: CET AIR-LÀ de France Gall
 
 
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Una tapa navideña


No hace falta salir a la calle y meterse en un supermercado cualquiera, para darnos cuenta de que la gente, si no lo ha hecho ya, está empezando a tomar posiciones en lo que a la manduca navideña se refiere. No sé si será debido al ambiente de crisis que asola esta zona del mundo o si es que estamos volviendo a la mentalidad de abuela del "tener la despensa llena por lo que pueda pasar", pero lo cierto es que la mayoría de la gente ya tiene las compras listas y pensados los menús de estas fechas...y si no...que levante la mano el que no tenga ya algún inquilino en el congelador!!!

Por si todavía queda alguien indeciso, he aquí un plato de los de toda la vida, pero presentado de manera un poquillo más vistosa. Ideal para los prolegómenos de una cena formal, y que mientras nos preocupemos de mantenerlo templado y montarlo en el último momento, nos va a permitir tener las manos libres para tirarnos del pelo con la suegra o cuñada de turno.



PASTELITO EXPRESS DE PULPO CON ACEITE DE PIMENTÓN 




Ingredientes:

1 Pulpo mediano
3 Patatas medianas
1 hoja de laurel
Sal gorda
Aceite de oliva v.e.
Pimentón


***ATENCIÓN***
Me consta que seguís el blog gente de Galicia ...tened en cuenta que yo sólo soy una pobre castellaniña que, ni tiene un acceso a un pulpo de calidad como el que tenéis vosotros, ni seguramente lo cocina de la manera tradicional...obviamente no tengo pote de cobre ni cosas de esas...esta es una receta express para salir del paso y hacer una tapa navideña rápida y con la que quedar bien. El guiso que le hagáis al pulpo dependerá de cómo estéis acostumbrados a hacerlo normalmente. La idea de esta tapa se puede modificar. Yo lo hago así y queda bastante bueno. Así que no me vengáis con monsergas jajaj...que si yo hablara de la de veces que he visto darle la vuelta al cochinillo en el horno para que "se haga por el otro lado" y pintarlo de guarrerías...no sé yo quién saldría perdiendo jajajajj...un biquiño gallego para todos los que entráis desde allí. Reinas del aoristo incluídas, of course.


Dios mío...¡hay un pulpo en mi cocina! ¿Qué puedo hacer?

Ante todo cálmate, porque si no te has dado cuenta todavía, ya está muerto. Lávalo en agua fría y resérvalo. Pon una olla al fuego con agua por la mitad aproximadamente (calcula un poco las dimesiones de tu pulpo), una cucharadita de sal y una hojita de laurel. Cuando veas que el agua empieza a borbotear, es el momento de que lo asustes...y no, no te estoy hablando de de ponerle el último disco techno de Paloma San Basilio.

(colección personal)

Agarra el pulpo por la cabeza con unas pinzas o un gancho y sumérgelo en el agua hirviendo durante unos segundos. Sácalo y deja que vuelva a hervir el agua antes de sumergirlo otra vez. Repite esta operación unas 3 veces. Verás que además de quedar más rico, sus tentáculos se empiezan a rizar en forma de espiral. Ideal a la hora de emplatar.

Cuando ya hayas dejado de hacerle perrerías a la pobre criatura, lo sumerges por completo, y le das caña a la olla express, primero al máximo y cuando haya expulsado todo el vapor lo bajas a fuego medio. Dejas cocer unos 15-20 minutos. Sacas con las pinzas, escurres y reservas en templado. Pero no se te ocurra tirar el caldo, por Dios! Puedes ir cortando rodajitas con ayuda de una tijera y así tendrás mucho trabajo adelantado. Pinta también unos moldecitos pequeños con aceite de oliva y resérvalos.

Lava bien las patatas y con piel y todo, échalas a cocer en esa misma agua hasta que al pincharlas veas que están hechas. Mientras se van haciendo puedes ir preparando el aliño y así vas adelantando tiempo, no sea que venga tu cuñada Loli y estés todavía con el ojo sin pintar...y oye...no...ante todo digna!

Para el aceite de pimentón pon en un cuenquito un par de cucharaditas de pimentón dulce (de la Vera en este caso) y riega con aceite de oliva en crudo sin dejar de mover, añade una pizca de sal. Verás que se convierte de repente la salsa en una maravilla de color naranja. Puedes incluso guardar la mezcla si te sobra un poco, porque te aguanta en la nevera perfectamente una semana o así.

Saca las patatas, tira el caldo y deja que se enfríen. Pélalas y machácalas con un tenedor hasta obtener una pasta. Añade un poco de pimienta negra. Pon en una sartén una cucharadita de aceite y saltea el puré durante unos segundos para que tome un sabor y un tono más dorados.Resérvalo en templado también hasta el momento en que tengas que emplatarlo todo.


Cuando llegue el momento agobio agradecerás tener todo listo ya y sólo tendrás que coger los moldes y forrarlos con unas rodajitas de pulpo. Con ayuda de una cuchara vas añadiendo un poco de patata y presionando ligeramente para que el pastelito quede perfecto. Ponlos en el plato boca abajo y dales un ligero golpecito para que se desprendan. Sólo tienes que regarlos con un toque de aceite de pimentón y añadir una poquita de sal gorda a cada uno. Decóralos con un tentáculo.


Voilà!

¿Quién dijo agobio?




**// El Pick-Up de Cabriola: CIUDAD SOLITARIA  de Luis Aguilé