Aunque todavía faltan un par de semanas para que empiece a oler a cera y se vean las primeras mantillas, es curioso observar cómo están empezando a proliferar las bandejas de torrijas en los escaparates de las pastelerías. Y es precisamente ahí, y no antes, donde empieza el famoso culoveoculoquiero que me atenaza irremediablemente por estas fechas.
Evidentemente, no he podido por menos que sucumbir a la tentación, y aunque vaya un poco adelantada, aquí os dejo un ejemplo de mis dulces de Semana Santa
TORRIJAS Y OBISPOS
Ingredientes
2 barras de pan especial para torrijas
500 ml de leche entera
200ml de nata líquida
150g de azúcar
Un poco más de una botella de vino tinto
4 huevos
1 cáscara de limón
2 palos de canela
1 ramita de vainilla
1 clavo
Azúcar para espolvorear
Canela molida
Aceite de oliva v.e.
Antes de empezar a entrar en faena, lógicamente debemos empezar infusionando tanto la leche como el vino para que tengan un sabor más atractivo. Empezamos poniendo en un cazo la leche, la nata, un palito de canela, la cáscara de medio limón (sin lo blanco), 75g de azúcar y una vaina de vainilla abierta por la mitad.
Llevamos a ebullición y bajamos a fuego medio-bajo sin dejar de mover hasta que veamos que la mezcla empieza a reducir. Apartamos del fuego y dejamos templar.
Después hacemos lo mismo con el vino. Es importante que utilicemos un vino bueno para hacer los obispos, ya que cuanto de más calidad sea, mejor nos van a quedar. Sugiero evitar los vinos de variedades de naturaleza áspera como la garnacha, ya que al final lo vamos a notar en el paladar. Yo utilicé un Torremilanos Crianza 2010 de variedad Tempranillo, que suele ser más suave y aromática.
Ponemos en un cazo también y dejamos que reduzca junto con un clavo, un palito de canela, la otra media cáscara de limón y 75g de azúcar. La mezcla debe quedar como un jarabe no muy espeso. Con que reduczamos hasta más o menos la mitad del cazo es suficiente. Dejamos templar también apartado del fuego.
Mucha gente seguramente dirá que las verdaderas torrijas se hacen con una barra normal y corriente, pero este año no he podido por menos que hacerme con unas de las que venden en los obradores y que son especiales para este fin.
Eso sí, he tenido la precaución de dejarlas reposar toda la noche ya cortadas en rodajas por eso de utilizar pan de un día para otro. Parece una tontería pero les suele dar una mejor textura a la hora final.
Batimos dos huevos por barra y si vemos que se quedan cortos añadimos otro más. Es importante que utilicemos dos recipientes distintos para que no se nos mezclen los sabores.
Ponemos en una sartén bien de aceite de oliva y cuando veamos que empieza a chiar (me encanta esta palabra) vamos friendo las torrijas y los obispos pasándolos por el huevo batido. Es importante que los vayamos poniendo en la sartén de pocos en pocos para evitar que nos baje la temperatura del aceite y lo absorban. El truco de una buena torrija es que quede ligeramente crujiente por fuera y suave por dentro.
Las colocamos sobre un papel absorbente para evitar el exceso de aceite y cuando estén templadas las rebozamos por una mezcla de azúcar y canela. Y ya están listas para comerse.
No sé si me gustan más las normales o los obispos así que no me queda más remedio que hincarles el diente a los dos jajaj
**// El Pick-Up de Cabriola: DISCO SORPRESA FUNDADOR





















